No obstante, más allá de las válidas referencias bíblicas (basadas en Lucas 1), la composición es en esencia una oración a María, que queda oculta para la mayoría de nosotros porque está en latín. ¿Sentiría yo lo mismo si esas palabras estuvieran traducidas? La letra termina diciendo lo siguiente:
«Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén».
Si permito que mi devoción por la música me enceguezca a lo inapropiado de la letra, estaría dejándome llevar por las meras emociones. Orar a los muertos es impropio y no tiene sustento bíblico.
Desde el mismo comienzo, los adventistas hemos tenido en alta estima la teología y la doctrina. Aunque se han burlado de nosotros por ello, y aunque algunos adventistas con sus excesos han producido sin querer un rechazo de la doctrina y la teología, sería un terrible error abandonar esta posición histórica. Ninguna doctrina que propugnemos ha enfrentado mayor resistencia que la que se refiere a lo que sucede después de la muerte... continúe leyendo en ARTÍCULOS de OJO ADVENTISTA, haciendo clic aquí.
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