lunes, 9 de noviembre de 2009

Lo que el Muro se llevó. Por José Ignacio Torreblanca

Primera advertencia: "No sea obvio". Segunda: no se aceptarán artículos que comiencen con un "desde el fin de la Guerra Fría" ni que se titulen "Europa en la encrucijada". Son las normas editoriales de la revista Foreign Policy en Español con las cuales me siento plenamente identificado como miembro de su Consejo editorial. Todo un desafío a la hora de escribir el 9 de noviembre de 2009, cuando se cumplen exactamente 20 años de que cayera el muro de Berlín. Comenzaré por darles una mala noticia: que al resto del mundo le importa bien poco lo que ocurrió en Berlín hace ahora 20 años. Aunque muchos se resistan a darse por enterados, Europa ha dejado de ser el centro del mundo. En realidad, su protagonismo era completamente ficticio: con sus dos guerras mundiales, Europa ya hacía tiempo que se había suicidado. Pero como la Guerra Fría tenía como escenario principal una Europa dividida en dos bloques, una Alemania dividida en dos Estados y un Berlín dividido en dos mitades, los europeos se seguían creyendo los protagonistas de la historia. Así que, aunque no lo pareciera, el centro de gravedad del mundo ya hacía tiempo que se había trasladado fuera de Europa. El resultado es que, durante los 50 años anteriores a la caída del Muro, sólo hubo dos potencias europeas en Europa: EE UU y la URSS. Naturalmente, esto no quiere decir que no tengamos motivos de celebración: todavía nos conmueve el coraje de las decenas de miles de personas que dijeron "basta" y se lanzaron a las calles de Europa Central y Oriental en 1989. Pero la realidad es que las luces se apagaron en el escenario europeo hace ahora 20 años. Fundido en negro... continúe leyendo en "ENTENDIENDO LOS TIEMPOS, es tato lógico", haciendo clic aquí.