martes, 14 de julio de 2009

La Tercera Persona. Por Roy Adams

El don más descuidado de la iglesia cristiana.
La doctrina de la Trinidad es el concepto más difícil que alguna vez he tenido que procurar entender con mi mente limitada. Ya es difícil procurar concebir un Dios que no tiene comienzo ni fin (en especial, pensar que ¡no tiene comienzo!). Pero es un desafío tres veces mayor tratar de imaginar tres seres separados —cada uno de ellos siendo el mismo Dios en todo sentido y viviendo lado a lado por toda la eternidad— ya que no hubo tiempo en el pasado donde no existieran como tales.

He analizado una y otra vez el tema, solo para descubrir mi impotencia intelectual ante un misterio tan inescrutable.

En el corazón mismo de este misterio se halla “la Tercera Persona” (para utilizar una expresión común para referirse al Espíritu Santo en la teología cristiana). El profesor Stanley Hopper, de la Universidad Drew, expresó años atrás que “la doctrina del Espíritu Santo es al mismo tiempo la más central y descuidada doctrina de la fe cristiana”. En este artículo, sin embargo, hablaré más del Espíritu no como doctrina, sino como “persona”.

Al acercarse al fin de su vida en esta tierra, Jesús dijo: “Y yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador”... continúe leyendo en ADVENTISMO / OJO ADVENTISTA, haciendo clic aquí.