viernes, 10 de abril de 2009

La Crucifixión de Cristo. Por Elena G. de White

CRISTO, el precioso Hijo de Dios, fue conducido y entregado al pueblo para ser crucificado. Los discípulos y creyentes de las regiones circunvecinas se unieron a la multitud que seguía a Jesús rumbo al Calvario. La madre del Señor también estaba allí sostenida por Juan, el discípulo amado. Su corazón estaba herido por una angustia inenarrable; no obstante ella, junto con los discípulos, esperaba que mudara la penosa escena, y que Jesús manifestara su poder y apareciera ante sus enemigos como el Hijo de Dios. Pero de nuevo su corazón de madre desfalleció al recordar las palabras mediante las cuales él se había referido brevemente a las cosas que estaban sucediendo ese día... continúe leyendo en LIBERTAD en OJO ADVENTISTA, haciendo clic aquí.